Hoy vamos a preparar un pastel de galleta bien rico y sencillo. Para ello vamos a necesitar:

Ingredientes principales

  • 100 g de azúcar moreno
  • 40 g de azúcar blanco
  • 1 chorrito de esencia de vainilla
  • 115 g de mantequilla sin sal
  • 1 huevo
  • 240 g de harina de trigo
  • 1 cucharadita de bicarbonato
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 cucharada de maicena

Toppings

En la masa podemos añadir los toppings que prefiramos, como virutas de chocolate (lo básico), u Oreo y Reese’s bien ricos.

  • 4 galletas Oreo
  • 2 Reese’s

Paso 1: Calurosa mañana 

Para empezar, pondremos la mantequilla en trocitos en un plato hondo y la llevamos directamente al microondas para que se derrita. Tenemos que fijarnos bien en que no se nos queme. Yo voy haciendo intervalos de 30 segundos y, cuando está casi derretida, cada 10 segundos.

En caso de no tener microondas, lo podemos hacer en una sartén, a fuego medio-bajo, removiendo con una espátula hasta que se derrita.

Dejamos la mantequilla tranquila unos 10 minutos para que se enfríe un poco (la pobre tiene que descansar).

Paso 2: Fusión 

Ahora toca escoger un bonito bol e introducir la mantequilla, el azúcar moreno, el azúcar blanco, la vainilla y la sal. Mezclamos bien con la espátula hasta que se integre todo.

A continuación, añadimos el huevo y batimos de nuevo.

Una vez integrado, ya podemos poner la harina, la maicena y el bicarbonato.

Con la espátula (nada de varillas) integramos los ingredientes en la masa. No hace falta mezclar demasiado: solo hasta que no veamos restos de harina. Cuanto más mezclas, más aire entra en la masa y más se extenderá en el horno.

Paso 3: Masa vs Toppings 

Escogemos nuestros toppings preferidos y los cortamos en trocitos pequeños. Los añadimos a la masa y los integramos suavemente con la espátula.

Cogemos un poco de papel film y envolvemos la masa como si fuera un burrito. La dejamos mínimo 1 hora en la nevera.

Paso 4: Vientos calurosos 

Precalentamos el horno a 175 ºC, con calor arriba y abajo (en muchos hornos es el símbolo de dos líneas horizontales, como un “=”).

Colocamos la masa en un molde a trocitos, como si estuviéramos desmenuzando una pechuga de pollo. Después, la chafamos un poquito, pero sin apretar demasiado, para que no quede como un ladrillo de azúcar.

Metemos el molde en el horno, sobre una rejilla o bandeja, a media altura. Lo dejamos entre 10 y 15 minutos.

Yo lo dejé 15 minutos y luego activé el ventilador 3 minutos más para que se dorara por arriba, pero eso ya va a gustos.

Sacamos el molde y dejamos que se enfríe por unos 30 minutos. NI SE TE OCURRA sacar el pastel del molde antes de que se enfríe, porque se te va a deshacer como si fuera arena.

Esto ocurre porque cuando el pastel está recién salido del horno, las grasas aún están líquidas y los azúcares no se han asentado. Al enfriarse, las grasas se solidificarán y los azúcares volverán a cristalizarse, dándole una textura muy blandita pero con la suficiente consistencia para que no se te deshaga tan fácilmente.


Bon profit! 



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